Lo primero a mencionar es que la deshidratación de la piel, es un proceso inevitable que llega de una manera natural con el paso de los años. El frío, el calor, la contaminación, el estrés, o el consumo de tabaco y alcohol, entre otros, provocan un desequilibrio en la humedad de la piel favoreciendo que se deshidrate y envejezca antes de tiempo.

Para que la piel cumpla sus funciones, es necesario mantenerla limpia e hidratada. Para ello es muy importante beber agua, limpiarla y ayudarse con productos naturales para hidratar.

El agua es el elemento vital, sin agua nuestra salud en general se ve mermada, para revertir y prevenir la deshidratación propia de nuestro estilo de vida, debemos consumir agua, en lo posible agua que fluya porque al estar en movimiento tiene mayor oxigenación, es más saludable que el agua estancada en botellas de plástico, ya que además contiene microscópicas trazas de plástico, nocivas para la salud.

Debemos tomar 2 litros de agua por día y no en sorbos porque esto hace que nuestro cerebro se hinche, tomar en un vaso a intervalos de horas es saludable. No es aconsejable tomar mas de la cuenta, ya que tampoco es saludable, provoca otros efectos negativos para el sistema.

De nada sirve usar cremas hidratantes sino bebemos por lo menos 2 litros de agua diarios. Las cremas ayudan a evitar la evaporación del agua del cuerpo, no aportan el agua necesaria para hidratar la piel. Por ello es muy importante que los productos sea naturales, sin químicos, colorante y otros ingredientes artificiales.

Consejos prácticos

Aplica crema humectante después de la limpieza diaria, puedes usar aceites naturales como almendras, jojoba, rosa mosqueta, caléndula etc. En mi caso uso estos aceites alternándolos con nuestra crema de Áloe Vera, elaborada sólo con ingredientes naturales.

No lavar el rostro con jabón, es mejor limpiar con agua de rosas, hidrolatos y otros productos naturales.

Receta natural

Leche hidratante al huevo para todo tipo de piel

  • 125 ml de leche entera
  • 1 cucharadita de miel
  • 1 yema de huevo
  • 2 cucharadas de agua

Calentar el agua y la miel a fuego moderado y mezclar hasta diluir, retirar del fuego, agregar la leche y la yema, batir todo homogeneizando. Envasar en frasco de vidrio y refrigerar, la preparación dura 1 semana.

Aplicar el producto en el rostro o en todo el cuerpo, con un suave masaje, dejar actuar por 20 a 30 minutos después lava con agua. Repetir el proceso diariamente hasta que se termine el producto.

Espero lo hagas y te sirva, con amor para tí.